China ha roto la máquina del tiempo. El avance de su economía es tan frenético que se ha coronado como la mayor potencia del mundo cinco años antes de lo previsto, adelantando así a Estados Unidos.

En concreto, desde 2014 -y no en 2019 como auguraban las proyecciones que publicaron los organismos internacionales durante la recesión- lidera el ránking mundial en términos de PIB ajustado por la paridad de poder de compra. Esta medición permite la comparación entre países corrigiendo las distorsiones que generan los tipos de cambio y los diferentes niveles de precios existentes entre ellos.

China alcanzó así un hito crucial por dos motivos. Primero, por protagonizar el ascenso más rápido del ránking: en 1980 ocupaba la decimoprimera posición, para pasar a la octava en 1985, a la quinta en 1990, a la tercera en 1995 y a la segunda en 2000, puesto que mantuvo hasta su asalto a EEUU en 2014.

Y, en segundo lugar, porque un cambio en la cabeza del ránking es algo histórico. La muestra es que Estados Unidos ocupaba el trono desde 1872, cuando había rebasado a Reino Unido. Fueron, por tanto 142 años de reinado, motivo por el que el salto chino ha dado paso, según la comunidad internacional, a un nuevo orden mundial. En esta recién estrenada jerarquía, tras China y EEUU, se sitúan India, Japón y Alemania. Completan el top ten Rusia, Brasil, Indonesia, el destronado Reino Unido y Francia, dejando a España en la decimoquinta posición.

China ha roto la máquina del tiempo. El avance de su economía es tan frenético que se ha coronado como la mayor potencia del mundo cinco años antes de lo previsto, adelantando así a Estados Unidos.

En concreto, desde 2014 -y no en 2019 como auguraban las proyecciones que publicaron los organismos internacionales durante la recesión- lidera el ránking mundial en términos de PIB ajustado por la paridad de poder de compra. Esta medición permite la comparación entre países corrigiendo las distorsiones que generan los tipos de cambio y los diferentes niveles de precios existentes entre ellos.

China alcanzó así un hito crucial por dos motivos. Primero, por protagonizar el ascenso más rápido del ránking: en 1980 ocupaba la decimoprimera posición, para pasar a la octava en 1985, a la quinta en 1990, a la tercera en 1995 y a la segunda en 2000, puesto que mantuvo hasta su asalto a EEUU en 2014.

Y, en segundo lugar, porque un cambio en la cabeza del ránking es algo histórico. La muestra es que Estados Unidos ocupaba el trono desde 1872, cuando había rebasado a Reino Unido. Fueron, por tanto 142 años de reinado, motivo por el que el salto chino ha dado paso, según la comunidad internacional, a un nuevo orden mundial. En esta recién estrenada jerarquía, tras China y EEUU, se sitúan India, Japón y Alemania. Completan el top ten Rusia, Brasil, Indonesia, el destronado Reino Unido y Francia, dejando a España en la decimoquinta posición.

China ha roto la máquina del tiempo. El avance de su economía es tan frenético que se ha coronado como la mayor potencia del mundo cinco años antes de lo previsto, adelantando así a Estados Unidos.

En concreto, desde 2014 -y no en 2019 como auguraban las proyecciones que publicaron los organismos internacionales durante la recesión- lidera el ránking mundial en términos de PIB ajustado por la paridad de poder de compra. Esta medición permite la comparación entre países corrigiendo las distorsiones que generan los tipos de cambio y los diferentes niveles de precios existentes entre ellos.

China alcanzó así un hito crucial por dos motivos. Primero, por protagonizar el ascenso más rápido del ránking: en 1980 ocupaba la decimoprimera posición, para pasar a la octava en 1985, a la quinta en 1990, a la tercera en 1995 y a la segunda en 2000, puesto que mantuvo hasta su asalto a EEUU en 2014.

Y, en segundo lugar, porque un cambio en la cabeza del ránking es algo histórico. La muestra es que Estados Unidos ocupaba el trono desde 1872, cuando había rebasado a Reino Unido. Fueron, por tanto 142 años de reinado, motivo por el que el salto chino ha dado paso, según la comunidad internacional, a un nuevo orden mundial. En esta recién estrenada jerarquía, tras China y EEUU, se sitúan India, Japón y Alemania. Completan el top ten Rusia, Brasil, Indonesia, el destronado Reino Unido y Francia, dejando a España en la decimoquinta posición.

Con este orden ya establecido, parece que pasará mucho tiempo hasta que vuelva a producirse otro sorpasso. Las previsiones más a largo plazo son las elaboradas por PricewaterhouseCoopers, que abarcan hasta 2050. De acuerdo a sus estimaciones, China seguirá liderando entonces la clasificación, con un PIB en paridad de poder de compra de 61,079 billones de dólares, más que duplicando así los 21,269 billones del presente ejercicio.

El cambio se producirá en ese 2050 en la segunda posición, pues India, ahora la tercera potencia, alcanzará un PIB de 42,2 billones (ahora suma 8,7 billones), lo que le servirá para adelantar a Estados Unidos. El PIB_norteamericano sumará entonces 41,4 billones, frente a los 18,6 billones actuales.

Esto significa que la distancia entre Estados Unidos y China será de 20 billones en 2050, confirmando, por tanto, que las distancias entre ambas economías aumentan más rápido de lo previsto. En 2014, el año en el que China llegó a la cima, esa diferencia a su favor no llegaba al billón de dólares. En 2016, es ya casi de tres billones. En 2020, llegará a 7,4 billones y en 2030 rebasará los 10 billones.

El caso español

La situación de España es más estable, si bien en una senda descendente.

En 1980, era la decimosegunda potencia del planeta, justo por detrás de China. En 1990, cuando el país asiático ya era quinto, España logró llegar a ser la decimoprimera, para bajar dos puestos, hasta el 13, en 1995 (con China como tercera).

Pero esa tendencia no se confirmó en los años posteriores. Si bien entre 2000 y 2009 España se situó dentro del top ten (alzándose incluso en 2003, 2004 y 2007 como la octava economía), desde 2010, y con los coletazos de la crisis, bajó a la posición 12. Y sin visos de mejora: será la número 15 en el año 2017; la 16 en 2021; la 18 en 2030 y descenderá hasta la 26 en 2050.

Otros cambios

China no es la única potencia que en este viaje económico ha superado a España, pues hay otros territorios que ha irrumpido con fuerza en el nuevo orden económico.

En 2007, justo antes de la crisis, Indonesia, Corea y Canadá se situaban por debajo de España en el ránking. Pero hoy le han adelantado y mantendrán también una tendencia más positiva que la española.

Es caso más reseñable de este trío para los expertos es Indonesia: era la decimosexta economía del mundo en 2007 (cuatro puestos por debajo de España) y hoy es ya la octava. En 2030 llegará incluso a colocarse como la quinta, con un PIB de 5,5 billones de dólares.

Hay otros países que, si bien ya se posicionaban por encima de España en la etapa previa a la recesión, seguirán en rampa de ascenso. Es el caso de Brasil, que en 2007 era la novena economía. En este ejercicio se coloca ya como séptima y, de acuerdo a PwC, será sexta en 2030 y quinta en 2050.

Algo similar sucede con México. De decimoprimer puesto en 2007 llegará al sexto en 2050. Le seguirá entonces Japón, cuya tendencia ha sido, sin embargo, la contraria: pasará de ser tercera antes de la crisis al séptimo lugar. La octava será Rusia, cerca de otra economía que entrará con fuerza: Nigeria, cuyo PIB sumará 7,3 billones, por encima de Alemania (6,4 billones) o Reino Unido (85,7 billones).

Fuera del grupo de potencias más grandes, los expertos apuntan asimismo que Filipinas, Vietnam o Malasia también están listas para destacar entre las de más crecimiento.

El matiz: el PIB per cápita

Todos estos cálculos están realizados en paridad de poder de compra.

Sin embargo, en dólares corrientes, una medición considera como menos rigurosa por estar sujeta a las distorsiones generadas por los distintos niveles de precios de cada país y el tipo de cambio, China aún se mantiene como segunda economía, si bien tampoco por demasiado tiempo: PwC estima que en 2028 rebasará también a EEUU en este cálculo.

En ese largo plazo, lo que nadie espera es que China llegue a adelantar al titán norteamericano en la otra gran medición: el PIB per cápita. EEUU es el país número 13 de esta lista, con 57.300 dólares. Mientras, China es la 81, con apenas 15.500 dólares. Este ránking está liderado por Qatar (129.727 dólares) y Luxemburgo (101.939 dólares). España ocupa el lugar 36 con 36.451 dólares, justo por delante de Italia, a la que acaba de rebasar en este indicador.

A la espera de cambios

Todas las previsiones a largo plazo de los organismos internacionales penden de un importante matiz: se realizan sin contar las reformas económicas y políticas que una potencia puede llevar a cabo en el periodo que abarcan las proyecciones. En el caso de China y Estados Unidos, se trata, de hecho, de algo más que un matiz. Por el lado asiático, porque el país, que ha crecido una media anual del 10% durante este siglo, se encuentra inmerso en una complicada transición de un modelo de crecimiento dirigido por el Gobierno a otro más orientado al mercado, en el que los servicios y la demanda interna deberían ser protagonistas. Todo ello en un contexto de bajos salarios y una renta per cápita muy inferior a la media de países desarrollados, su gran asignatura pendiente. Por parte de EEUU, las nuevas políticas llevadas a cabo por Donald Trump pueden revolucionar las previsiones para el país. Como muestra, vale la acusación del recién estrenado presidente de estar “violando” a EEUU por el déficit comercial que mantienen los dos países, lo que avecina una batalla que tendrá consecuencias para el nuevo orden mundial.