Me conduce por el camino principal donde se reafirma la condición humana. El despertar de la conciencia. Sacar a la luz la razón. Me fascina Sócrates, filósofo callejero, por su lado práctico de la filosofía, algo aparentemente sencillo y revolucionario a la vez: centrar la atención en la mente humana, en la profundidad del ser y sus necesidades psicológicas.

Me abre el camino del auto-conocimiento, camino de introspección, camino de preguntas sobre la realidad última del hombre y su esencia. El ser profundo, el YO consciente y la capacidad de razonar y pensar. De él aprendo la pregunta “¿Cómo he de vivir?”. La verdadera sabiduría está en reconocer la propia ignorancia.

Solo sé que no sé nada. – Sócrates

Descubro el valor de la propia ignorancia de una manera muy especial, “saber que no se sabe”. En este punto Sócrates era más sabio que todos los supuestos sabios que creían saber algo que no sabían y, en cambio, él comprendía sus limitaciones, sabía que no sabía. Este sería el primer paso para avanzar en el crecimiento personal, identificar lo que no conocemos y los vacíos de información do los que somos víctimas en el exceso de la misma. Es mejor cambiar de opinión que mantenerse en lo erróneo.

Con Sócrates recorro un camino noble, perfeccionándose a mí mismo, pienso por mí mismo, me encuentro a mí mismo, organizo mi diálogo interior y lo lleno a una disputa amable. Con el método socrático me convierto en investigador de mí mismo. El verdadero cambio está en recorrer el camino de la verdad sin escapes, ni evitaciones, dejar que nos atraviese de punta a punta. Despertar del autoengaño. Siento una desconexión brusca de mi ser, una explosión de adrenalina existencial. Estoy cambiando. Caminar de manera Socrática es poner por delante el cuidado del yo, del “ser”, en vez de su destrucción. Y hacerlo, a su vez, de manera respetuosa, siempre buscando “dar a luz” algo positivo que redunde en mi propio beneficio y mejora. Sócrates fue un sabio, un sabiocoherente entre su vida y su muerte. Dejó un gran impacto y su muerte le hizo inmortal. Y creo que esa coherencia hace que después de tantos años se siga hablando de él y se publiquen libros sobre su vida y obra.

Solo hay un bien, el conocimiento.
Solo hay un mal, la ignorancia.
-Sócrates