Decía Thomas Jefferson que “el sol es el médico que todo lo puede”, y nada más cierto. Pero lo que nos da la vida debe también ser controlado. El walkim se practica al aire libre, al sol, y de este te debes proteger, ya que las radiaciones son cada vez más dañinas. Entre el 60% y el 90% de los casos de cáncer de piel se deben a una excesiva exposición a la radiación UV.

La crema solar en nuestra práctica deportiva es de uso recomendado los 365 días del año, aun en días nublados en los que no vemos el sol por ninguna parte. A pesar del toldo de nubes, las radiaciones ultravioleta tienen la capacidad de atravesarlas y hacer blanco en tu piel. Solución: utilizar crema solar con protección de amplio espectro (UVA y B), resistente al agua y el sudor, y con factor SPF entre 30 y 50. Dependiendo de la zona climática, aplícate la crema cada 2 horas.

Un amigo dermatólogo con cátedra en la Facultad de Medicina de Barcelona siempre me decía: “Alex, la mejor crema hidratante anti-edad es una crema con protección solar”. El sol y el aire libre desempeñan un papel importantísimo en nuestro bienestar: el resplandeciente dorado de la piel bien oxigenada es ya parte de nuestro estilo de vida, de tu mejora.

Nuestro cuerpo se nutre del aire que respiramos y del sol, fuente de toda vida en la tierra, que puede cambiar la química de nuestro cuerpo y la calidad de nuestros pensamientos y emociones. Con la ayuda de la luz solar creamos valiosos nutrientes para nuestro organismo, como la vitamina D. Esta vitamina es importante para la absorción del fósforo y ayuda a regular el metabolismo del calcio, siendo también indispensable para el crecimiento de unos huesos fuertes y sanos.

Además, previene enfermedades de la piel, del aparato locomotor, del sistema nerviosos, del immunitario y la osteoporosis. El walkim nos ayuda a sacar provecho del sol, pero sin abusar de él.

El sol es el centro de nuestro sistema
e irradia un extraordinario poder
creativo, lleno de luz, calor y vida. 
Procura caminar al sol.